Todo lo vi en cristo Crucificado. (Aut. 6)
Esta voluntad me ha dado nuestro Señor, que en conociendo el querer de Dios ninguna dificultad se me ofrece. (Aut. 7)
No tenían otro remedio los males de la Santa Iglesia que la guarda de su Santísima Ley. (Aut. 8)
La santa pobreza había de ser el fundamento de sus nuevos Apóstoles, y que por al falta de esta virtud ha venido a tierra toda la religión. (Aut.11)
En tu corazón quiero gravar mi Ley (Aut. 28)
Mis segundos apóstoles han de ser copia viva de los primeros, así en el nombre como en las obras. Con la antorcha del Evangelio en la mano han de alumbrar a los hombres más sabios e ignorantes. (Aut. 31)
La certeza del poder de Dios en sus criaturas siempre la he tenido muy firme por la gracia de Dios. (Aut. 35)
Yo te escogí como instrumento de mi voz para grandes cosas, y esto, sólo por mi eterna disposición. (Aut. 39)
¡Cuán cierto es que los juicios de Dios son insondables! Y que de los instrumentos los más débiles hace cosas grandes. (Aut. 43)
Porque lo hace Dios de esta manera, que cuanto más obra, menos se entiende. (Aut. 84)
Desde que empecé a servir a mi Dios y Señor, siempre y en todo es mi consejero y maestro. (Aut. 85)
Pobres las quiero yo pero laboriosas. (Aut. 88)
Ay hija mía, si los hombres se desprendieran de sí, y sólo confiaran en mí, entonces conocerían lo que yo hago por ellos. (Aut. 91)
Ya he dicho algo de lo mucho que agrada a Dios Nuestro Señor un corazón desinteresado. (Aut. 93)
Sólo me inclinaba a inclinarme a nada. (Aut. 99)
Quiso que saliera sin más esperanza que esperar contra toda esperanza en su Providencia infinita y su gran bondad, cierta que guiaría mis pasos hasta el fin deseado de mi eterna felicidad. (Aut. 107)
Quiere Dios que por lo extremo del dolor entienda la grandeza de su amor. (Aut. 111)
Esto de la vocación a la vida religiosa, nadie puede comprender lo que es, sino aquel a quien Nuestro Señor le ha hecho esta gracia. (Aut. 116)
Cuan cierto es que nadie puede resistir o hacer fuerza a la Voluntad de Dios. (Aut. 125)
Puse toda mi confianza en Dios segura y cierta que andaría siempre bajo su sombra. (Aut. 131)
La memoria de los peligros de que Dios nos había librado, ensanchaba más y más la esperanza en mi Dios. (Aut. 158)
Digo esto para que las que vendrán, aprendan a esperar en Dios contra toda esperanza. (Aut. 218)
Este es hija mía, el peso que carga sobre ti de la reforma de mi Iglesia (RC 9)
Sólo suspiro y deseo vivamente vivir crucificada con Cristo Crucificado. (RC 15)
Quisiera yo dar voces a todo el mundo y animar a padecer algo, por quien tanto padeció por nosotros. (RC16)
Debe actuarse en el ejerció de la santa oración en recibir todos los días las vicisitudes de los tiempos y cosas de esta miserable vida como venidas de la mano de Dios y avivar la fe…, y así su virtud no dependerá de los tiempos y sucesos, sino que estará fija su alma en Dios que nunca se muda. (RC 20)
Más quiero que atiendas al cuidado que te he hecho de mi Iglesia, que a los deseos de tu corazón. (D 12)
Señor y Dios mío, si me habéis hecho cargo de los males de la Iglesia justo es que os ofrezca mi vida, y si mil tuviere, otras tantas os ofreciere. (D 14)
Tiene más fuerza una sola palabra de Dios que todos los Ángeles juntos y todas sus criaturas…(D17)
No conocen otro principio todos los males de mi Iglesia sino el no querer tomar para sí mis palabras, que yo les dirijo en mi santo evangelio. (D 35)
Esta fuerza tienen las palabras de Nuestro Señor que hacen entender lo que comprenden. (D 82)
Mi fin en fundar esta Orden es dar un público testimonio a favor e mi pobreza evangélica; ya que por desgracia vemos con sumo dolor la religión destruida por haber puesto los hombres la confianza más en las rentas que en mi promesa. (D 82)
Hora es hija mía, que moderes esos temores y me sirvas más por amor que por temor; ¿no sabes que lavé tu alma con mi preciosa sangre? (D 112)
Nuestro Señor todos los tiempos los tiene presentes y no nos ha dado más que un Santo Evangelio. (PR8)
Está tan ciego el mundo que sin la luz del evangelio en la mano es imposible curar su ceguera. (PR 41)
¡Oh pobreza de mi Dios, quién pudiera heredar tus riquezas! (PR 48)
Mis segundos apóstoles han de ser copia viva de los primeros, así en el nombre como en las obras; con la antorcha del Evangelio en la mano han de alumbrar a los hombres más sabios e ignorantes. (PR 59)
Lo primero y ante todas las cosas, debe el misionero uniformar su vida, persona y costumbres con su divino Maestro Cristo Jesús. (MA 1) No le parezca imposible por ser obras de un Dios hombre; porque por eso se hizo hombre para enseñar al hombre. (MA 31)
Todo el mundo debe ser patria al Misionero de Cristo, porque nuestro divino Redentor a todos nos vino a redimir mandando predicar un mismo Evangelio en todo el mundo.
Si las palabras del Misionero no salen de la fragua de la oración, no ablandarán el corazón. (MA 22)
