La mística: “Fenómenos místicos y santidad”
12 noviembre 2025El Dicasterio para las Causas de los Santos ha organizado una conferencia dirigida a religiosos, religiosas y laicos, con el inspirador tema «El místico: “Fenómenos místicos y santidad”», que se celebra en el Aula Magna Benedicto XVI de la Pontificia Universidad Urbaniana, del 10 al 12 de noviembre de 2025, concluyendo el día 13 con la participación en la Audiencia General con el Papa León XIV.
En representación de nuestra Congregación, las hermanas Agnieszka y Helmy participan en la conferencia como responsables de las Causas de la Congregación.
Durante las ponencias, se ha destacado que la auténtica mística siempre conduce a una vida nueva, marcada por la percepción de la presencia divina y la transformación en Cristo. Sin embargo, no todo cristiano es un místico ni está llamado a serlo, aunque todos tienen la vocación universal de la santidad.
La mística se entiende como un camino hacia la unión con Dios, mientras que la santidad es una meta accesible a todos los creyentes. No se trata de una experiencia pasiva, sino de un compromiso personal que convierte al alma en una “vasija capaz de soportar una obra tan alta y sublime”. El místico es aquel que se muestra receptivo al movimiento interior del Espíritu.
En este sentido, la mística es esencialmente una imitación de Cristo, un seguimiento de su ejemplo de generosidad y entrega. Todos los santos, sin excepción, son místicos en el sentido propio del término. La beatificación de un siervo de Dios solo puede tener lugar cuando se ha demostrado, de manera rigurosa y constante, que ha practicado las virtudes de forma perfecta y heroica.
No hay verdadera mística sin contemplación y acción, y esto resulta fundamental en la vida de las personas consagradas, cuyo objeto de contemplación es Dios mismo: el misterio de la Trinidad y de su amor por la humanidad.
Nuestra Fundadora, Madre Antonia París, expresaba esta verdad con claridad al afirmar: «El punto más necesario de nuestro Instituto es unir la Acción y la Contemplación» (cf. Const. 4). Para alcanzar la plena perfección y santificación. La contemplación es indispensable, pues es el “alma de la vida activa” decía San Vicente de Paúl. Existe, por tanto, una relación de dependencia entre oración y acción, entre mística y laboriosidad, entre oración y caridad.
En esta misma línea, el Papa Francisco ha recordado que la experiencia mística de toda persona consagrada debe inspirar un desbordamiento de caridad, que se traduzca en obras concretas a favor de quienes viven en las periferias existenciales del mundo.
Que todos nosotros continuemos viviendo nuestra vocación con una sólida base interior, alimentada por la contemplación activa, que nos conduzca a una profunda y continua transformación espiritual en Cristo.

