Acuérdate de mí cuando vengas a tu Reino

22 noviembre 2025

Hoy toda la Iglesia Católica celebra la fiesta de Cristo Rey. Una fiesta que refleja su gloria como Rey del Universo y marca el final del año litúrgico. Y nos prepara para el tiempo de Adviento; un tiempo de espera contra toda esperanza la venida del Rey Glorioso. En el salmo 121 el salmista nos invita a cantar con alegría cuando vamos a la casa de Dios, donde su gloria reina en cada corazón que anhela su espera con humildad, fe y esperanza. 

San Pablo, en su carta a los Colosenses nos dice “damos gracias a Dios Padre, que os ha hecho capaces de compartir la herencia del pueblo Santos en la luz. El nos ha sacado del dominio de las Tinieblas y nos ha trasladado al Reino del Hijo de su amor, por cuya sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados”.  Esta seguridad exige nuestra conversión de todo corazón y la aceptación de su invitación.

La historia de los dos ladrones (Cfr. Lc 23:35-43) nos muestra que cada persona tiene su propia manera de responder a situaciones y dificultades de la vida; algunos terminan con culpas e ira, mientras que otros eligen ser positivas y arrepentirse. ¿Cómo reaccionamos ante las cargas, problemas y dificultades de la vida? Sea cual sea la situación vital que tengamos, Jesús es el único Camino, Verdad Vida; el único que escucha el clamor de quienes buscan consuelo en tiempos de dificultad y no quedan sin ser escuchados y consolados y cuando humildemente decimos: “acuérdate de mí cuando entres en tu Reino” (Lc 23: 42)

Madre Antonia encontrada con Cristo desde el árbol de la Cruz y la percepción de esa experiencia “Vi todas las cosas en Cristo crucificadas”, sella de manera particular su camino de configuración hacia Él, que comprende cada vez más profundamente en una oración silenciosa y contemplativa, en serena quietud, llevándola a una identificación progresiva con el Cristo sufriente en su Iglesia,  sintiendo su peso y ofreciendo su vida y servicio por ello, y para una comprensión de la Palabra grabada en su corazón (cf. Folleto 2, Constituciones: Oración)

Caminamos hacia el tiempo de Adviento con la oración, porque la oración es como el corazón que late en la vida de todas las Misioneras Claretianas, “Si las palabras de la Misionera Claretiana no salen de la forja de la oración, no ablandarán los corazones” (Const. 49).

¡Feliz fiesta de Cristo Rey!

En estos días se está distribuyendo el texto María Antonia París amiga y compañera de camino.