El carisma echa raíces en Madagascar
21 mayo 2026Con gran alegría compartimos la reciente apertura de nuestra comunidad en Antsirabe, Madagascar. Esta nueva comunidad nace con el doble propósito de acompañar de cerca a las jóvenes en su proceso de formación y de iniciar la búsqueda de una propiedad adecuada para nuestra futura expansión en el país.
Tras una primera etapa de instalación, en la que organizamos los aspectos esenciales de la vida comunitaria y formativa, hemos comenzado a estrechar lazos con los vecinos y con las comunidades religiosas locales. Asimismo, nos encontramos abriendo caminos de comunión para dar a conocer nuestro carisma y espiritualidad en esta diócesis, confiando en los frutos que el Señor suscitará en esta porción de su Iglesia.
Nuestros primeros pasos en la diócesis han sido una experiencia profundamente enriquecedora. Tuvimos la oportunidad de visitar cuatro parroquias y participar en dos campamentos vocacionales, espacios donde pudimos compartir de cerca nuestra espiritualidad. La respuesta fue muy esperanzadora: numerosos laicos manifestaron un gran interés por conocer nuestra labor, y varios jóvenes —tanto chicos como chicas— se acercaron con inquietud y apertura a nuestra comunidad.
Aunque los traslados y el acceso a los diferentes lugares presentaron desafíos debido a las condiciones del camino, asumimos cada trayecto con profunda alegría misionera. Con el corazón agradecido, en los próximos meses continuaremos con esta hermosa misión de dar a conocer nuestra Congregación y sembrar la semilla de nuestro carisma en estas tierras.
Inserción pastoral
Poco a poco nos vamos integrando en la parroquia. Actualmente, las aspirantes enseñan catequesis y ayudan en la preparación de los niños para los sacramentos (alrededor de 1.000 niños). Además de esta labor parroquial, también colaboran con la ONG “Scolarization Madagascar”, enseñando a niños de la calle durante una hora al día. Yo acompaño y trabajo de cerca con los jóvenes, consolidando nuestra presencia y carisma en medio de ellos.
En estos primeros pasos por tierras malgaches, resulta inevitable evocar los orígenes de nuestra primera comunidad en Cuba y la sabiduría con la que la Madre Antonia organizó aquellos comienzos. Aunque solo llevamos tres meses aquí, el progreso ha sido inmenso.
Nuestra presencia se va haciendo sentir de manera discreta pero profunda en el corazón de la diócesis, y son muchas las personas que ya nos conocen y nos acogen. En este proceso de fundación e inserción, las aspirantes están colaborando con gran generosidad. Desde la sencillez que caracteriza nuestro día a día, contemplamos con gratitud cómo nuestro carisma se va inculturando, poco a poco, en esta tierra.
Damos gracias por el don del carisma que hemos recibido.
Rani Michael




