Espacio para Conectar Fe y Vida
28 diciembre 2025Casa de espiritualidad María Antonia París, lugar de espiritualidad, silencio, misión en red con otros
Durante la visita canónica a la provincia de Europa, Priscilla Latela, Superiora General, y Amilbia Penagos, Prefecta de Formación, llegaron a la comunidad Barcelona para compartir fraternalmente del 20 al 25 de diciembre.
Hacer memoria de Barcelona es significativo para todas las Misioneras Claretianas pues aquí encontramos la presencia amorosa y sonriente de la Venerable Teresita Albarracín. Ella inspira a todos, especialmente a los jóvenes. Nos dejó un testimonio de amor a través de su entrega silenciosa y alegre en la sencillez de la vida cotidiana y nos inspira a vivir como hijas de Dios, para Dios y para el prójimo.
En los días de la visita se dieron diversos encuentros entre ellos con la Familia Claretiana, presentes en Barcelona: Los CMF, Las MIC y nosotras. Fue un espacio fraterno y oracional, centrado en la persona y virtudes de Teresita Albarracín: sencillez, alegría de sentirse hija amada de Dios y de vivir en actitud de esperanza en que El todo lo puede. Después de la oración, pasamos al encuentro alrededor de la mesa donde la conversación se convirtió en un espacio más cercano, alegre, fortaleciendo los lazos de familia.
Otros encuentros fraternos, amigables y eclesiales: la visita que hicimos al Cardenal Joan Josep Omella Omella, con quien compartimos sobre la realidad eclesial, su crecimiento, y su presencia en medio de la gente; así como los desafíos que enfrenta y que se convierten en “llamadas” para nosotras. El compartir con Joan Obach, párroco de la iglesia de San Vicente de Sarria donde nuestras hermanas están insertas también fue enriquecedor; el diálogo con Llorenç Puig, SJ. encargado de la pastoral desde el departamento de Química de la Universidad de los Jesuitas en Barcelona, con quienes la comunidad también está interconectada con el tema del voluntariado. Otra visita significativa fue al centro “Assis”: centro de acogida que garantiza el cuidado de las personas sin hogar. Una hermana de la comunidad colabora como voluntaria.
Han sido días de especial gratitud por el don de la vocación claretiana al servicio de la Iglesia y del mundo. Y la celebración del Misterio de la Encarnación fue el centro de la visita, recordándonos cómo Dios continúa amándonos y revelándose en la simplicidad de la vida.






