Una pequeña semilla, llamada a crecer…

15 agosto 2026

175 años del Voto de Tarragona · 15 de agosto de 1851 – 15 de agosto de 2026

El 15 de agosto de 1851, en la capilla de la Virgen del Claustro de la Catedral de Tarragona, cinco mujeres pronunciaron un «sí» que cambiaría para siempre el rumbo de una historia.

La Venerable María Antonia París, junto a Florentina, Rosa, María Encarnación y Josefa, se ofrecieron totalmente a Dios con el compromiso de «atravesar los mares e ir a cualquier parte del mundo sin hacer división entre nosotras».

No había entonces una Congregación, ni obras, ni certezas sobre el futuro. Solo una pequeña comunidad, sostenida por la Eucaristía, la confianza en Dios y el deseo de permanecer unidas para vivir la misión allí donde el Señor las enviara. El Padre Claret será el hombre apostólico que Dios le había prometido que la ayudaría para realizar esta obra. 

Aquella pequeña semilla, aparentemente insignificante, contenía ya la fuerza de una historia que hoy cumple 175 años.

Desde Tarragona, pasando por Santiago de Cuba y extendiéndose progresivamente por América, Europa, África y Asia, generaciones de Misioneras Claretianas han hecho vida aquel primer «sí», junto a tantas personas que han compartido y siguen compartiendo el carisma y la misión.

Comunidades, centros apostólicos y plataformas pastorales; educación, acompañamiento, promoción de la justicia, misiones populares y misión ad gentes; niños, jóvenes, familias y tantas personas que, de una manera u otra, han encontrado un camino de encuentro con Cristo y con el Evangelio.

Pero el Voto de Tarragona no habla solamente de atravesar mares. Habla también de permanecer unidas.

Porque misión y comunión nacieron juntas aquel día. Y 175 años después, aquella promesa sigue siendo una llamada: atravesar también los mares que hoy nos separan — las diferencias, las distancias, las heridas y las resistencias — para seguir caminando juntos, como familia, al servicio del Reino.

En esta solemnidad de la Asunción de María, volvemos nuestra mirada a aquel pequeño comienzo y damos gracias por todo lo que Dios ha hecho crecer a partir de Él.

175 años después, la semilla sigue viva. Y el «sí» continúa abriéndose al futuro.

175 años caminando juntos al servicio del Reino.

Celebramos con gozo el Año Jubilar de la Venerable Sierva de Dios Mª Teresita Albarracín, redescubriendo cada mes su vida, su mensaje y su alegría.