Domingo del Buen Pastor: la belleza de nuestra vocación claretiana

26 abril 2026

En este IV Domingo de Pascua, la Iglesia contempla a Cristo como el Buen Pastor, aquel que conoce a sus ovejas, las llama por su nombre y da la vida por ellas. En Él descubrimos no solo el rostro del amor del Padre, sino también la belleza de una vida entregada plenamente.

Para nosotras, Misioneras Claretianas, esta jornada es una invitación a volver al corazón de nuestra vocación: un don recibido que pide ser acogido y renovado cada día. Hemos sido llamadas a vivir en total disponibilidad a la voluntad del Padre, siguiendo a Cristo al estilo de los Apóstoles, en una vida sencilla, laboriosa y pobre, al servicio del Evangelio.

Jesús, el “Pastor bello”, cautiva y atrae. Quien se detiene a contemplarlo, en el silencio y en la oración, descubre que la vida se vuelve verdaderamente hermosa cuando se vive con Él y para Él. Por eso, cuidar nuestra interioridad no es algo accesorio, sino esencial: solo desde una relación viva con el Señor puede madurar nuestra respuesta vocacional.

Esta relación se construye en lo cotidiano: en la escucha de la Palabra, en la celebración de los sacramentos, en la vida fraterna y en la entrega generosa a los demás. Es ahí donde aprendemos a reconocer su voz en medio de tantos ruidos, y donde crece la confianza que sostiene nuestra fidelidad, incluso en medio de las pruebas.

Nuestra vocación no es una realidad estática, sino un camino de maduración continua. En él, el Espíritu va modelando nuestro corazón, configurándonos con Cristo pobre, obediente y casto, y haciéndonos cada vez más capaces de amar como Él. Así, nuestra vida se convierte en signo de esperanza y en anuncio creíble de la Buena Noticia.

En este día, renovemos con alegría nuestra respuesta al Señor. Detengámonos, escuchemos su voz, confiemos en su amor. Solo así nuestra vocación seguirá creciendo, haciéndose fecunda y luminosa para la Iglesia y para el mundo.

Celebramos con gozo el Año Jubilar de la Venerable Sierva de Dios Mª Teresita Albarracín, redescubriendo cada mes su vida, su mensaje y su alegría.